Lo que ya tienes
El programa de facturación
Resuelve el otro lado: emitir y contabilizar. Da por hecho que el gasto ya viene justificado.
Verigastu · En periodo de pruebas · Autónomos en España
Verigastu es la aplicación de gastos del autónomo: fotografías el tique, dices por qué es deducible y te monta el libro registro y el expediente por si Hacienda pregunta. Esta página no vende nada: te la enseña por dentro. Ocho pantallas reales, en orden, desde el tique en el bar hasta el expediente que se descarga. Sin registro, sin correo, sin formulario.
Las capturas son de la aplicación funcionando, no montajes, y se hicieron a principios de septiembre de 2026: desde entonces algunas pantallas han cambiado. Los datos que aparecen son de una autónoma inventada para la demostración.
Antes de que sigas mirando: Verigastu no emite facturas y no es un programa de facturación Verifactu. Es el libro de tus gastos —las facturas que recibes—. Si lo que buscas es un programa para emitir tus facturas, esto no es lo que necesitas: te explicamos la diferencia aquí.
El problema
Un café con un cliente y un café de domingo generan exactamente el mismo papel. Lo que los separa es una explicación que casi nadie escribe en el momento y que nadie recuerda seis meses después.
No es una opinión nuestra. La ley dice que la factura «no constituye un medio de prueba privilegiado respecto de la existencia de las operaciones» y que, si la Administración la cuestiona con fundamento, «corresponde al obligado tributario aportar pruebas sobre la realidad de las operaciones». Tener el tique es el principio, no el final.
Carga de la prueba: art. 105.1 LGT · La factura no es prueba privilegiada: art. 106.4 LGT · Correlación con los ingresos: art. 28 LIRPF, por remisión al art. 10.3 LIS
Lo que ya tienes
Resuelve el otro lado: emitir y contabilizar. Da por hecho que el gasto ya viene justificado.
Lo que falta
Escrito cuando el papel todavía tiene contexto, no el año que viene delante de un requerimiento.
Dónde entra Verigastu
Captura la razón, no solo el importe. Y la convierte en un libro y en un expediente defendible.
El recorrido · 8 pantallas reales
Baja despacio: la pantalla de la izquierda va cambiando con cada paso.
No hay registro, ni contraseñas, ni «continúa con Google»: tu código hace de cuenta. El código de acceso te llega al correo con un enlace que ya lo lleva puesto: lo abres en el móvil y entras sin teclear nada. Si abres la app de otra forma, la primera pantalla te pide el código, que también va suelto en el correo. En nuestro servidor, ese código figura sin tu nombre ni tu correo: sirve para encender la lectura automática con IA.
Y se puede entrar sin él. «Continuar sin código» deja la aplicación entera funcionando a mano, rellenando los datos uno mismo.

Al entrar por primera vez, la app solo pregunta dos cosas: cómo tributas y en qué régimen de IVA estás; esta última es la que más cambia los números. Después, directa a la cámara. El resto del perfil —si trabajas en casa y cuántos metros, si tienes vehículo, si tienes empleados, si aplicas la prorrata general del IVA…— espera en ⚙ → Mi perfil fiscal. No son preguntas de relleno: algunas cambian los cálculos (la prorrata, los metros de tu casa); otras afinan los avisos.
Quien está en recargo de equivalencia ve su IVA soportado a cero, porque es lo que corresponde. Quien trabaja en casa ve, en el propio aviso, qué parte del recibo de la luz o de Internet fija la ley para su caso —el 30 % de la proporción de metros que declara afectos, art. 30.2.5.ª b) LIRPF— y que la ley admite probar otro porcentaje. Y cada pregunta explica, si se la toca, qué cálculo cambia y con qué fundamento legal.
Otra es cuántas actividades económicas tienes de alta. Si son dos, tres o cuatro, la app te pide el nombre y el epígrafe del IAE de cada una, y desde ese momento cada gasto sabe a cuál pertenece. Con una sola actividad no vuelve a preguntar nunca: el caso normal no paga el precio del caso raro.
Para el libro en el formato de la AEAT, la app te pide también el código, el tipo y, si toca, el epígrafe de cada actividad, y te deja buscarla por su descripción en la copia del listado de actividades de la AEAT que lleva dentro. Y si pones tu nombre y tu NIF, la memoria y el libro dicen de quién son, y los ficheros llevan tu NIF en el nombre. Todo eso es opcional.

El botón grande abre la cámara. Puedes adjuntar también un PDF —entero, aunque la factura ocupe cinco hojas—, o soltar hasta cincuenta facturas de golpe en un lote. En Android, con la app instalada, también le llegan desde otra app —el correo, WhatsApp, un visor de PDF— con el botón Compartir: la app te enseña lo recibido y no lo importa hasta que tú lo dices.
Nada más disparar, y antes de que aparezca ningún formulario, la app pregunta: «¿Por qué es deducible este gasto? Cuéntalo ahora que lo tienes fresco». Se contesta hablando o, si no te apetece hablarle al móvil delante de nadie, escribiendo: el mismo cuadro admite las dos cosas, y también dejarlo vacío y completarlo más tarde desde el propio gasto. El dictado lo transcribe el reconocimiento de voz de tu propio navegador o teléfono, igual que cuando dictas un mensaje; a Verigastu solo le llega el texto, nunca tu voz. Todo eso, mientras la IA lee el tique en segundo plano. No se espera a nada.

La IA escribe fecha, número de factura, proveedor, NIF, concepto, bases y hasta tres tipos de IVA, y clasifica el gasto en una de veinticinco categorías. Solo escribe en los campos vacíos: lo que hayas tecleado tú es intocable, incluso si la lectura llega después. Si tienes la aplicación en inglés, catalán o francés, el concepto te llega escrito en tu idioma; los documentos que van a Hacienda salen siempre en castellano.
Cuando duda, no inventa: deja el campo vacío y levanta un aviso. Hay cuarenta y cuatro posibles, del tique sin NIF a la inversión del sujeto pasivo, pasando por la ropa de calle o la recarga del coche eléctrico —que es gasto del vehículo, no suministro del despacho—. Uno de ellos salta cuando en la misma foto hay más de un justificante: la IA lee uno, y la app te lo dice antes de guardar en vez de perder el otro en silencio.

Una casilla —«Es un bien de inversión»— abre el cuadro de amortización: fecha de puesta en funcionamiento, grupo de la tabla simplificada, porcentaje anual, valor amortizable y porcentaje de afectación.
La tabla simplificada de la Orden de 27-3-1998 tiene diez grupos; el desplegable ofrece los seis que no son agrarios, verificados uno a uno contra el BOE: edificios al 3 %, instalaciones y mobiliario al 10 %, maquinaria al 12 %, transporte al 16 %, equipos informáticos al 26 % y útiles al 30 %. Los cuatro agrarios —ganado, frutales, viñedo y olivar— entran por coeficiente manual. Y se valida por arriba y por abajo: un porcentaje demasiado pequeño alargaría la amortización más allá del período máximo, y el aviso te dice cuál es el mínimo en vez de limitarse a decir que no.

Cada gasto aparece con su miniatura, su proveedor, su fecha, su categoría, su tipo de IVA, su número de factura y su importe. Y debajo, en cursiva y entrecomillada, la frase que dijiste el día que lo pagaste.
Eso es lo que los programas de gastos no suelen pedirte: el porqué, dicho el día que lo pagaste. El buscador filtra en vivo por proveedor, NIF, justificación o categoría; el resumen de gastos, base e IVA está siempre a la vista; y el calendario marca con un punto los días que tienen gasto.
Si te equivocaste, lo corriges; si sobraba, lo borras. Ninguna de las dos cosas ocurre en silencio: cada alta, corrección o baja deja una anotación numerada que lleva dentro la huella de la anterior, y corregir añade una anotación nueva en vez de reescribir la vieja. Borrar pide un motivo de una lista corta —estaba repetido, los datos estaban mal, no era de la actividad— y la baja se anota sin los datos del gasto. Lo que esto hace y lo que no: si alguien tocara un asiento después, o colara uno nuevo, no cuadraría; pero no acredita cuándo anotaste cada gasto —el momento lo pone el reloj de tu móvil, y el expediente lo declara así— ni que el gasto sea real. Eso lo siguen probando el tique y tu explicación.

Eliges el período —el año o un trimestre— y la app monta un ZIP con la memoria justificativa en Word, con el marco normativo, tu perfil declarado, la tabla resumen y la relación argumentada de cada gasto; el libro del período en Excel, con su hoja de trazabilidad; un fichero COMO-COMPROBAR.txt con el comando exacto para verificar la huella de cada justificante y, escrito con la misma claridad, lo que esa comprobación no acredita; el acta de captura, si marcas su casilla; y la carpeta de justificantes originales, numerados por asiento.
El mismo número de asiento lo usan el Excel, la memoria y el nombre de cada archivo: todo el expediente habla del asiento 34. Y la nota final es honesta: dice si algún adjunto es una copia reducida y cuál, en vez de aparentar que está todo.
Si tienes bienes de inversión, el ZIP lleva también su libro, y la memoria explica los comprados en años anteriores que se siguen amortizando. Si tu perfil dice que eres profesional en estimación directa, o si has anotado provisiones de fondos o suplidos en el período, lleva también el libro de provisiones de fondos y suplidos, con los justificantes de los suplidos. Y si eres autónomo en estimación directa y has puesto en el perfil tu nombre, tu NIF y los datos de tu actividad, lleva además el libro de compras y gastos en el formato normalizado que publica la AEAT. Para eso cada gasto tiene que tener los datos que pide ese formato, y no puedes imputar por cobros y pagos. Si falta algo, no sale, y lo puede rellenar tu gestor.

Unos segundos después de cada cambio, el libro y los justificantes originales se copian solos a tu Google Drive. No a un servidor nuestro: de tu móvil a tu cuenta.
Y con el permiso más estrecho que existe: la aplicación solo puede ver los archivos que ella misma ha creado. No puede listar, abrir ni tocar el resto de tu Drive, ni aunque quisiera. En un móvil nuevo, conectar la misma cuenta y pulsar «Restaurar» devuelve gastos, eventos, perfil y justificantes. Antes de restaurar, la app te avisa de que sustituye lo que hay en ese móvil; y si te equivocas, «Deshacer la última restauración» lo deja como estaba justo antes.

Dos pantallas que aquí no verás. La IA leyendo un tique en directo y los avisos fiscales apareciendo sobre un gasto recién leído son, seguramente, lo que mejor vendería esta aplicación. No están capturadas todavía, y preferimos decirlo a montar una imagen que aparente algo que no has visto funcionar.
Qué te llevas
Un solo Excel con tres hojas: el libro de compras y gastos del IRPF, con sus veintiuna columnas; el libro de facturas recibidas del IVA; y una hoja de trazabilidad que no es libro y lo dice, con la huella de cada justificante. Una línea por tipo de IVA, fechas de verdad, autofiltro y totales con fórmulas que Excel recalcula. Fabricado dentro de la propia app, sin librerías externas. Si declaras más de una actividad económica, en vez de un archivo sale un ZIP: el libro completo y, detrás, el libro de cada actividad.
El expediente completo del período, montado en un toque: lo que una gestoría le pediría a su cliente. Qué lleva dentro, pieza a pieza, en el paso 07.
Ningún mensaje dice «esto no se deduce» sin decir por qué: artículo o consulta vinculante, verificada contra el texto legal antes de incorporarse. Avisan, nunca bloquean.
consultas vinculantes de la DGT fichadas y verificadas contra el texto legal
áreas temáticas de la biblioteca de doctrina, de 29, con consultas ya fichadas
reglas en la matriz fiscal de la que salen las categorías, los avisos y la cuota deducible que la app propone
avisos distintos al leer un justificante, cada uno con su fundamento
Datos de Verigastu · inventario actualizado el 21/09/2026, levantado del código y los índices del proyecto, no de la memoria.
Los libros registro
Al exportar sale un solo Excel con dos libros —compras y gastos para el IRPF y facturas recibidas para el IVA— y una hoja aparte de trazabilidad. Lo permite el art. 62.3 del Reglamento del IVA: los libros llevados por otras obligaciones «podrán ser utilizados a efectos de este impuesto» si cumplen sus requisitos. Un archivo, dos obligaciones.
Las columnas que enumera el art. 3 de la Orden HAC/773/2019, en su orden, y ninguna que no deba estar: la ubicación de la foto vive en la hoja de trazabilidad, no dentro del libro. Una factura con dos tipos de IVA se reparte en dos líneas sin perder importes, la cuota deducible va separada de la soportada y la retención tiene su columna. Lo que retienes, la app te lo suma por trimestre, con el plazo para ingresarlo.
La segunda hoja sigue el art. 64.4 del Reglamento del IVA: número de recepción, las dos fechas cuando difieren, quién expide, base, tipo y cuota. Las facturas van por el orden en que las anotaste —que es el orden en que las recibiste, como pide el art. 69.3 del mismo Reglamento— y el número de recepción es estable: anotar mañana una factura atrasada no mueve los números de las demás. Lo que no es factura se queda solo en la hoja del IRPF, y los dos criterios van escritos en una nota dentro de la propia hoja.
Las dos hojas cierran con sus totales por trimestre y año, porque el art. 9.1 de la misma Orden manda que los libros «se totalizarán, en todo caso, por trimestres y años naturales». Los números que luego pide la declaración, ya agrupados.
Lo que se amortiza tiene libro propio: las diecisiete columnas del art. 4 de la Orden HAC/773/2019 y, al final, el importe total de la factura; el cuadro de amortización año a año con la tabla simplificada oficial y la constancia de la baja del bien cuando la hay. El valor de adquisición va sin el IVA que se deduce.
Si eres profesional en estimación directa, la norma te pide un libro más. El art. 68.5 del Reglamento del IRPF lo dice así: «Los contribuyentes que ejerzan actividades profesionales cuyo rendimiento se determine en método de estimación directa, en cualquiera de sus modalidades, estarán obligados a llevar los siguientes libros registros: […] d) Libro registro de provisiones de fondos y suplidos». Verigastu lo lleva aparte del de gastos: las provisiones de fondos que te da un cliente para pagar gastos suyos y los suplidos que pagas en su nombre y por su cuenta, con la factura a nombre de ese cliente. Cada anotación lleva un número que no cambia nunca y los datos que enumera el art. 6.3 de la Orden HAC/773/2019, en su orden. Sale en su propio Excel, con totales por trimestre y año, y va también en el expediente, con los justificantes de los suplidos. La AEAT no publica un formato normalizado para este libro.
Si una factura trae IVA de otro país, la app marca la casilla «IVA de otro país» (puedes corregirla): ese IVA no se deduce en España (art. 92.Uno LIVA). Si es de otro Estado de la UE y la app sabe la cuota, te pregunta si se puede o se podía pedir su devolución (modelo 360), que no gestiona: con un sí, anota como gasto solo la base; si contestas que no o no sabe la cuota, el total. En la inversión del sujeto pasivo (factura sin IVA de un proveedor no establecido en España), calcula la cuota y la anota como soportada y, si tu régimen de IVA te deja deducir, como deducible.
Ninguna casilla se rellena con un invento: lo que la app no puede saber queda vacío y con un aviso al lado, con su artículo o su consulta vinculante. El libro que entregas dice también lo que le falta, que es justo lo que una gestoría querría saber. Y cada justificante lleva su huella SHA-256 en la hoja de trazabilidad: quien reciba el expediente puede comprobar que el documento es exactamente el que se anotó.
Con dos, tres o cuatro actividades económicas no sale un libro: sale uno por actividad, porque el art. 9.4 de la Orden HAC/773/2019 obliga a llevar «libros independientes para cada una de ellas». Los gastos comunes se reparten con los porcentajes que pongas tú —la app no propone ninguno, porque la norma no fija ninguna regla de reparto entre actividades— y aparecen en cada libro con la base entera de la factura y con su parte en la columna del gasto deducible: son las letras e) y f) del art. 3.1, que la Orden ya separa. La actividad que no tuvo ni un gasto también lleva su libro, a cero y con una nota diciendo por qué: un libro ausente se lee como un libro escondido.
Una factura de varias páginas se manda entera a la IA, no su primera hoja: la base, la cuota y la retención suelen estar en la última, y de ahí se leen. Cuántas páginas vio queda escrito en la hoja de trazabilidad, para que quien reciba el expediente compruebe de un vistazo que el documento adjunto está completo. Ese número lo declara quien las vio, y no un recuento hecho sobre los bytes del PDF: una cifra inventada en un expediente es peor que una casilla vacía, y la propia hoja lo explica con esas palabras.
Privacidad
No es una política, es la arquitectura. Sin base de datos nuestra con tus gastos ni con tus justificantes, no existe el fichero con tus tiques que alguien podría robarnos.
Verifactu
El nombre se parece, así que conviene aclararlo pronto. Verigastu no es Verifactu, ni de la Agencia Tributaria, ni un programa de facturación.
El sistema de facturación verificable de la Agencia Tributaria: obliga a que los programas con los que emites tus facturas cumplan unos requisitos de trazabilidad e integridad, y a que el fabricante firme una declaración responsable.
Hoy, según el BOE (Real Decreto-ley 15/2025): sociedades, el 1 de enero de 2027; autónomos, el 1 de julio de 2027. El 5 de octubre de 2026, el Ministerio de Hacienda anunció que prevé aplazarlo hasta octubre de 2028, para que coincida con la factura electrónica; mientras no salga en el BOE, valen las fechas de 2027. Facturar con Word o Excel no te deja fuera por sí solo: según la AEAT, si solo los usas para hacer, imprimir y guardar las facturas, no te afecta; si además sacan tus libros registro o tu contabilidad, sí. La DGT es más prudente: para ella, solo la factura a mano queda claramente fuera.
Te pregunta con qué emites tus facturas y te avisa según respondas, citando la consulta vinculante que aplica a tu caso. Y lleva tu libro de gastos —las facturas que recibes—, el de bienes de inversión y, si eres profesional en estimación directa, el de provisiones de fondos y suplidos. El de ingresos no lo lleva.
No emite facturas, no las numera, no las firma y no manda nada a la AEAT. Si necesitas un programa de facturación adaptado a Verifactu, necesitas otro producto —y Verigastu convive con él sin problema.
Las fechas y los criterios que cita la aplicación se verifican contra el texto consolidado de la norma antes de incorporarse. Lo que no se puede verificar se deja vacío en lugar de rellenarse por deducción.
Preguntas
No. Verigastu es un producto independiente. No está afiliado a, ni respaldado por, la Agencia Tributaria ni el Ministerio de Hacienda. El nombre se parece a Verifactu porque trabaja con la misma materia —tus libros registro—, no porque tenga ninguna relación con la Administración.
Lo que sí hemos hecho es una prueba que puede repetir cualquiera. La Agencia Tributaria tiene un servicio público para comprobar el libro de compras y gastos del IRPF en el formato normalizado que publica. El 12/10/2026 le pasamos uno de prueba, generado con el código de Verigastu y con datos inventados, y respondió «Fichero validado», «Fichero válido para RENTA» y «Fichero válido para Persona Física». Eso quiere decir que ese fichero no dio errores de formato ni de códigos. No dice si tus gastos son deducibles ni si tus importes cuadran con tus facturas, y no asegura que tu libro vaya a pasar: depende de tus datos. Es el libro del IRPF, no el del IVA. No es una aprobación.
No, y es una decisión, no un hueco pendiente. Emitir convertiría la aplicación en un sistema informático de facturación sujeto a Verifactu, con declaración responsable de fabricante incluida. Preferimos integrarnos con quien ya cruzó esa frontera y hacer bien la parte que casi nadie cubre: el libro de gastos y su prueba.
No hay instalador, ni App Store, ni requisitos del sistema. Abres en el móvil el enlace del correo, que ya lleva tu código, y ya está funcionando. Y si la quieres como una app de verdad, dentro tiene su propio botón: menú ⚙ → 📲 Instalar la app — en Android la instala el navegador con un toque, en iPhone te enseña los dos gestos de Safari. Con eso se añade a la pantalla de inicio y se comporta como una aplicación, con su icono y a pantalla completa. En iPhone, instálala antes de empezar a anotar: la app del icono guarda sus datos aparte de Safari.
En tu dispositivo. Los gastos, las fotos y el perfil se guardan en el propio móvil, y la copia de seguridad —si la activas— va a tu Google Drive, no a un servidor nuestro. El único momento en que un justificante sale del teléfono es cuando lo lee la IA, y no se guarda al otro lado.
Eliges el período y descargas el expediente completo: memoria justificativa en Word, libro del período en Excel, el de bienes de inversión si los tienes, el de provisiones de fondos y suplidos si eres profesional en estimación directa o tienes movimientos en el período, instrucciones para comprobar las huellas, acta de captura si marcas su casilla y justificantes originales numerados por asiento. Si tu perfil y tus gastos tienen los datos que hacen falta, lleva también el libro en el formato de la AEAT (el detalle, en el paso 07). Sigue siendo tu asesor quien decide cómo se responde.
Si estás en régimen general y aplicas la prorrata general (art. 104 LIVA), pones en ⚙ → Mi perfil fiscal el porcentaje de cada año que te da tu gestor. Los libros deducen solo esa parte de la cuota, y lo que no se deduce va al gasto o al valor del bien. La app no hace la prorrata especial, ni la regularización de los bienes de inversión en los años siguientes, ni los sectores diferenciados.
No. Verigastu es una herramienta de ayuda basada en criterios publicados de la DGT; no sustituye el consejo de un asesor fiscal. Avisa y explica, pero nunca bloquea ni decide por ti, y todas sus citas legales se verifican contra el texto de la norma antes de incorporarse.
Las lecturas con IA se compran por bonos prepago, sin caducidad; los precios están publicados en verigastu.com, con el IVA aparte. El código de prueba sigue siendo gratis, sin tarjeta y con lecturas de regalo: se pide en el mismo sitio. Normalmente el código llega al correo en unos minutos; algunos días de mucha demanda, al día siguiente o, excepcionalmente, unos días después. Y sin lecturas la app sigue funcionando a mano, con el libro intacto.
Sí. Esta página es el escaparate; para entrar en la aplicación, pide tu código en verigastu.com. Ahí está el formulario y ahí se explica cómo funciona el acceso.
Y ahora
Si te ha encajado, el siguiente paso está en la otra web: ahí se pide el código de acceso y se explica cómo se entra. Aquí no te pedimos nada.
verigastu.com · Normalmente el código llega al correo en unos minutos; algunos días de mucha demanda, al día siguiente o, excepcionalmente, unos días después.
Respuestas generadas por IA a partir de la documentación del producto. Puede equivocarse y no es asesoramiento fiscal. Lo que escribas lo procesa un servicio de IA externo para responderte, así que no escribas datos personales, ni tuyos ni de nadie; tienes más detalle en la política de privacidad.